Los mejores actores son británicos. La escuela de Shakespeare dejó huellas que en ningún lado pueden igualar. Los conjuntos musicales y algunos músicos son inigualables como Sting o Freddie Mercury. Y la literatura es lo que más me conmueve. Me crié leyendo las aventuras de Robin Hood, el Príncipe Valiente, Camelot y el Rey Arturo. Creo que los británicos se la creyeron y armaron un imperio que no sé bien cómo calificarlo. Pero lo malo de Gran Bretaña no es su gente, ni su clima deprimente, sino su dirigencia política. Siguen insistiendo con sus sueños imperiales y los llevó al tremendo error del brexit. Supongo que cuando seamos un país más ordenado y previsible nos respetarán más. Igual ya hay 300.000 británicos y sus descendientes que viven en armonía con nosotros. Veremos.

Esteban Tortarolo 

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